Defensa y Administración

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La guerra es un concepto de esencia sangrienta donde un bando busca imponer su voluntad sobre el otro de la manera mas efectiva posible. Aunque la guerra en su lado mas crudo es un elemento sangriento así como una agencia absoluta de miseria, muerte, hambre e injusticia, el ser humano no ha aprendido a comportarse y respetar las fronteras y el derecho ajeno, por lo que consecuentemente la guerra se convierte en una actividad eterna que se nutre de la sangre de los muertos y que es la penalidad máxima de la inconsciencia y de la ambición humana.

Sin embargo, no todos aquellos quienes libran la guerra son aves de carroña puesto a que en un conflicto de esta naturaleza,  siempre existe un agresor – o muchos- y uno a varios defensores. Aquellos que defienden lo hacen para la protección de su población y de sus naciones, puesto a que el deber de un gobierno es simplemente el asegurar el bienestar de su población: su defensa contra un agresor es el mayor de sus deberes. Asimismo, cuando se libra una defensa del territorio nacional, un buen gobierno debe tejer una defensa organizada donde se derrame la menor cantidad de sangre posible, especialmente aquella de sus propios ciudadanos.

Esto solo es posible si un estado destina una parte importante de su presupuesto total hacia la defensa ya que de lo contrario, cuando o si es que llega el momento de recurrir a la lucha armada, los medios disponibles serán insuficientes lo que pone en peligro las balanzas de prosperidad y libertad de sus propios ciudadanos, es por esto que un estado responsable  debe de si o si tener consigo un buen sistema de defensa para repeler cualquier agresión de cualquier nación u organismo hostil.

Para que esto suceda, los recursos producidos por la nación deben de ser propiamente administrados con absoluta claridad, para lo que se requiere una eficiencia absoluta en sus instituciones. Para que estas instituciones funcionen de manera propia, es necesario que la administración de los bienes públicos sea un sistema claro y más que nada opuesto a la corrupción. Esta es la razón por la cual las naciones mas prosperas en el mundo, son las menos corruptas ergo, tomando en cuenta lo hemos dicho, dichas naciones son las mas fuertes en materia militar.

Para que esto sea posible, es necesario contar con la cooperación absoluta del pueblo quien debe de estar dispuesto a otorgar fielmente un porcentaje justo de sus ganancias generales para la contribución  del estado y sus necesidades. Hemos de decir, que es un hecho que cuando una nación les responde a sus ciudadanos tanto en materia publica como militar, los ciudadanos siempre estarán gozosos de contribuir a la economía del estado. Es también por esta razón que los pueblos mas prósperos y fuertes son los que con mayor gusto pagan su responsabilidad fiscal.

Estos principios no deben de ser olvidados.

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