El Episodio Ridículo

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Hace un par de días tuve una pequeña experiencia algo alarmante aunque no termino por ser absolutamente nada, sin embargo se por un hecho que episodios como estos son responsables por que muchas personas alrededor del mundo piensen que están viviendo sus últimos momentos de vida, un sentimiento bastante incomodo que hace pensar y decir cosas simplemente innecesarias como aquellas ultimas palabras que diría alguien en el lecho de muerte, algo bueno para ellos cuando se van pero algo penosas cuando uno no se va y resulta que todo era imaginario : peor imposible.

Todo sucedió en mi oficina al estar enviando unos correos a algunos clientes, cuando comencé a sentirme algo mareado, algo que en realidad no le puse mucha atención debo a que había consumido mucho alcohol la noche anterior con nuestros compañeros de la oficina, ergo asumí que lo me estaba causando ese mareo era la desvelada ya que llegue a mi casa a las seis de la madrugada en completo estado de ebriedad, solo para levantarme de nueva cuenta a las 8 A.M para bañarme, vestirme y regresar al trabajo, o más bien ir al mismo.

Unos minutos después de que comencé a sentir el mareo moderado, este comenzó a aumentar gradualmente por lo que me empecé alarmar debido a que estaba seguro que de un segundo a otro me quedaría dormido en el teclado de mi computadora y una vez que eso sucediera no me podría despertar del todo y me tendría que ir a mi casa, además de que no podría manejar. Por esta razón decidí que esto era algo que simplemente no podía suceder, especialmente debido a que soy, de entre todos, el más nuevo del lugar por lo que no me puedo dar esos lujos.

Así pues, fui a la tiendita que se encontraba al lado de mi oficina y adquirí una bebida energética, misma que la bebí de un intento, lo que significa que la substancia la consumí en unos 20 segundos. Poco tiempo después comencé a sentir buenos resultados y mi fatiga salió volando por la ventana algo que me motivo´ por el momento ya que evidentemente todos estaban lastimados de la noche anterior y yo seria el único que habría agarrado un segundo aire, lo que estaba seguro de que daría una muy buena impresión  de mi: 30 minutos después estaría en urgencias en el hospital.

Cuando subí a mi cubículo, aun me sentía muy bien. Sin embargo cinco minutos después se me paralizo un brazo y comencé a tener dolores de pecho tremendos acompañados de fuertes mareos y nauseas: me estaba dando un infarto, o al menos eso creía. Por alguna razón me caí al piso de mi silla y la siguiente escena estaba en una ambulancia lleno hacia el hospital donde entre en urgencias a un electrocardiograma. Mi corazón estaba perfecto, y todo lo demás también, simplemente me dio un ataque de pánico.

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