La Gran Aventura

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Hace unos días vino un tío nuestro del otro lado del mundo con toda su familia para pasar el tiempo de navidad juntos y para crear cimientos entre los miembros de las familias ya que entre primos se convive muy poco debido a las completamente distintas coordenadas en las que residimos. Debo decir que nuestras primas se han convertido en mujeres tremendamente atractivas con el paso del tiempo ya que la última vez que las vimos éramos todos pequeños, sin embargo ahora son todo menos pequeño. Este encuentro fue uno muy fructífero en muchas esferas, especialmente en las anécdotas del pasado que nos conto nuestro tío.

Entre las muchas anécdotas que nos contó, una en especial fue la que mas me llamo la atención, además de ser una que me inspiro mucho, particularmente el saber que es de mi propia sangre. La anécdota es una de nuestro tatarabuelo quien vivía en Francia como mis primos. El venia de una familia muy acaudalada de terratenientes afiliados a la ya extinta corona francesa quienes gozaban de enormes privilegios en todas las esferas de la vida, precisamente por el circulo en al que pertenecían, un circulo cuyos integrantes parecían pertenecer a otra estirpe de humanos.

Desde pequeño, él siempre tuvo una fascinación especial por los buques, probablemente relacionado al hecho que su padre era un oficial naval de la flota francesa quien, por su profesión, participo en grandes campañas como fue el caso de la guerra de Argelia y la guerra de Crimea terminando su carrera en la Primera Guerra Mundial tras su fallecimiento por edad avanzada y causas naturales.  Aunque nuestro tatarabuelo veía poco a su padre recibía un gran numero de cartas y postales de el enviadas de muchos puertos lejanos en el mundo detallando sus aventuras.

Desde que era adolescente, nuestro tatarabuelo estudiaba planos de buques de todo tipo, diseños que el imitaba a lujo de detalle en dibujos propios lo que significa que sabia todas sus partes y componentes. Se dice que su tiempo libre lo pasaba en un cementerio de barcos viejos cerca de Nantes -donde vivían – comparando las partes y piezas de sus dibujos con aquellos mismos verificando sus acierto y sus errores en todos los sentidos prácticos y técnicos. Durante estos años, también compro poco a poco muchas herramientas de carpintería al grado de llenar la parte de atrás de los establos, algo de lo cual su madre se quejaba mucho.

Tras la Primera Guerra Mundial, los alemanes destruyeron la mayoría de sus tierras y se quedaron casi pobres. Sin embargo, previo a su conclusión nuestro tatarabuelo termino un trabajo que llevaba por años y eso fue la construcción de un barco propio en el cual salió al mundo en busca de fortuna. Nadie sabe que fue lo que hizo en ese viaje pero regreso con una fortuna que sigue viva hoy en día y su nombre esta plasmado inclusive en algunos señalamientos viales de la región.

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